Proyecto II: Diseño editorial


Isabel García Fernández PID_00246996

Introducción

1. Puesta en marcha

Para poder enfrentarnos a un proyecto editorial desde cero, necesitaremos entender desde su origen cuáles son los mecanismos que lo ponen en marcha. Conocer cómo se lleva a cabo el encargo y saber reconocer toda la información útil que se plantee ayudará al diseñador a afrontar el trabajo que tendrá por delante. Revisaremos todos los puntos básicos y necesarios para poder planificar de forma efectiva el trabajo en un proyecto, de manera que nos sea fácil definir cuál es el diseño más adecuado para nuestra publicación.

A través de un ejemplo práctico, repasaremos lo importante que resulta tener claro cuál es el mensaje que se quiere trasladar, cuál es la audiencia potencial y en qué gama nos vamos a mover, para que el diseñador pueda decidir acerca del tipo de recursos gráficos o el estilo de composición que se adecuarán más al encargo.

Repasaremos los distintos formatos de publicaciones que existen en el mundo editorial, ya que es importante conocerlos todos y tener claras sus características: cualquier diseñador ha de saber defenderse ante cualquiera de ellos. Haremos hincapié en una serie de normas básicas que serán el origen de todo buen diseño (los conocidos «mandamientos del diseño» de Roger Black nos ayudarán a ello, y nos ilustrarán con diferentes ejemplos prácticos).

Conocer los distintos mecanismos que se dan en el mercado, dentro del mundo editorial, nos ayudará también a entender por qué se toman una serie de decisiones a lo largo del proceso de creación de un proyecto. Los estudios de mercado son procesos que se han desarrollado para poder valorar si los diseños generados funcionan (comunican lo que el cliente quiere, transmiten lo que se pretende), y las grandes editoriales los utilizan para determinar si los productos proyectados son efectivos y rentables.

2. Planificación de recursos

Formato, tipografías, recursos gráficos, etc.: todos los elementos que formarán parte de nuestro diseño responderán a una toma de decisiones intencionada, adecuada al encargo y que responda a las necesidades del producto que se tiene que diseñar. Para ello, será necesario conocer las características básicas en cada ámbito y, a partir de ahí, ir aprendiendo y evolucionando en el desarrollo de nuestro trabajo.

  • Tipografías: intentaremos aprender a diferenciar los distintos tipos de letras y sus usos más adecuados (y cuáles no), para crear una buena base que sostenga nuestro posterior desarrollo. El universo tipográfico es inmenso e inabarcable, y por eso es importante contar con unos conocimientos básicos sólidos y, desde aquí, poder experimentar y probar, ya que esta es la mejor –por no decir la única– manera de ir avanzando en el conocimiento de las tipografías y obtener, así, interesantes resultados.
  • Imágenes: son el pilar fundamental en el diseño. Suelen ser el eje central de un buen diseño, no son un mero elemento decorativo, sino parte activa de la función comunicadora que todo diseño editorial tiene. El diseñador ha de saber reconocer una buena imagen y sacarle el máximo partido en su trabajo. Contar con unos conocimientos adecuados en fotografía y edición de imágenes nos ayudará a la hora de componer. Hemos de conocer la tipología de imágenes que existen en el mundo editorial, para poder adecuarnos a su uso. El diseño editorial es comunicación visual y, por ello, servirnos de las imágenes adecuadas es muy importante en nuestro trabajo. También debemos ser conscientes del origen de las fotos de las que podemos servirnos. Tenemos que conocer cuáles son las fuentes a las que recurrir para conseguirlas sin tener problemas de derechos por un uso indebido.
  • Color: es muy importante contar con una buena selección de colores en nuestros trabajos y saber cuál es la manera más adecuada de usarlos, ya sea en un ámbito meramente estético o, yendo un poco más allá, a través de su significado. Tenemos que aprender a mirar los colores con una visión analítica y, al mismo tiempo, intuitiva, y así tener claro que los colores son capaces de trasmitir sentimientos. Debemos saber qué colores son la base de todas las gamas posibles, y abrir la mente a la creatividad y lo bello. Los colores están ahí para usarlos pero, como buenos diseñadores, tenemos que ser cautos y aprender a dosificar. Aprender a construir lo sobrio para ir intuyendo dónde el color puede aportar un toque de personalidad, ser creativos y conocer las normas y, así, poder romperlas innovando.
  • La retícula: entender la importancia de la retícula en diseño es comprender que, tras un diseño, hay un orden y una intención y que, para ello, todo buen diseñador ha de valerse de un esqueleto que guíe y marque unas pautas en la repartición del espacio a la hora de componer. El diseñador debe saber que la existencia de una retícula en un diseño no tiene la función de encorsetar su trabajo, sino que está ahí para ayudarle a construir una coherencia en el orden de los recursos y en el posterior desarrollo del proyecto. Un buen diseñador no solo ha de saber usar una retícula, sino que también tiene que saber elaborarla para desarrollar sobre ella unas bases sólidas en un diseño.
  • Composición: un buen diseñador ha de conocer y manejar con soltura todos los elementos que pueden disponerse en una maqueta. La distribución de estas unidades en la página no se hace de manera aleatoria, sino que cada una de estas recibe un peso específico y un lugar en el espacio, en función de la importancia que el diseñador le otorga. La jerarquía visual de la página permitirá guiar al lector en una lectura específica. Los tamaños, los colores o el lugar en el que se sitúa cada cosa importan a la hora de comunicar de manera adecuada con un diseño. El equilibrio de cada una de las partes nos ayudará a crear un diseño interesante y efectivo.
  • Organización: para un diseñador, es muy importante ser ordenado y metódico con sus trabajos. Para ello, existen maneras de rematar un proyecto, creando un «manual de uso» para entender su identidad gráfica, u hojas de estilos y bibliotecas de módulos que hagan el trabajo más ágil y fácilmente accesible.

3. Importancia de la portada

La portada tiene una enorme importancia en el diseño de la publicación, ya que no solo se erige como estandarte del producto, sino que también es el escaparate de la marca. Debemos entender que hacer una buena portada es un proceso complejo que requiere una gran responsabilidad, ya que será lo primero que la audiencia vea del producto y lo que despierte una intención de compra, o no. Repasaremos los elementos más comunes que suelen aparecer en todas las portadas, y estableceremos una breve clasificación de los tipos más habituales que podemos encontrar en las publicaciones del quiosco. Haremos un breve repaso a unos simples, pero muy importantes, consejos que hay que tener en cuenta a la hora de afrontar la responsabilidad de componer una portada.

4. Arte final

Todo diseñador ha de conocer tanto los formatos como las características que un documento listo para imprenta debe tener. Debemos asegurarnos de que el arte final, el documento terminado, se envíe de manera correcta a imprenta y de que este sea un archivo adecuado, para que no haya errores en la impresión. Por ello, es importante conocer las especificaciones necesarias para imprimir un documento en un proceso de producción. También es importante estar familiarizado con los procesos que vienen después del diseño. La relación con la imprenta o los departamentos de preimpresión nos ayudará en la parte final del proceso. Es importante que el diseñador esté familiarizado con los distintos tipos de acabados especiales que pueden llevarse a cabo en diseño editorial.