1. Caligrafía y lettering

1.1. Introducción

La caligrafía y el lettering (o ‘rotulación’) están experimentando desde hace tiempo un importante renacimiento. Ambas disciplinas hacen referencia a trabajos o proyectos que tienen que ver con las letras, son objeto de estudio y su práctica suscita interés en una industria creativa dominada por los ordenadores y las nuevas tecnologías.

Sin embargo, sigue existiendo confusión con los significados de estos términos. En no pocas ocasiones hemos visto trabajos caligráficos etiquetados como lettering, tipografías script como «hechas a mano» y otros casos similares. Algunas veces resulta difícil diferenciar entre uno y otro, y más aún si la imagen del trabajo que encontramos en internet, por ejemplo, puede ser un resultado final digitalizado. Vamos a intentar clarificar las diferencias entre estas dos formas de producir letras.

Hacemos caligrafía cuando sostenemos una herramienta de escritura y con ella generamos trazos fundamentales de letras. No importa qué herramienta sea: puede ser un bolígrafo, un rotulador, una pluma de oca, un pincel o nuestro dedo impregnado en pintura. A veces, incluso podemos escribir una palabra entera con un solo trazo. Podemos crear letras formales, clásicas o experimentales, pero siempre hablaremos de escribir. En esta disciplina cada parte significativa de una letra está delineada por uno o más trazos y no admite correcciones. De esta manera, cada una de las letras es única, y por norma general el autor de una caligrafía es la misma persona que la escribe.

En cambio, al hacer rotulación (o lettering, en inglés), nos acercamos más al gesto de dibujar. Estaremos construyendo un signo alfabético con una herramienta de dibujo y para ello generaremos tantos trazos como sean necesarios con el fin de llegar a la forma exacta que deseamos. Aquí podemos bocetar y corregir hasta obtener el resultado que buscamos. En general, el lettering consigue formas más refinadas y pulcras que la caligrafía, que suele devolver formas más crudas. Si la caligrafía va de escribir, el lettering va de dibujar.

La caligrafía y el lettering están más relacionados entre ellos que con la tipografía si tenemos en cuenta que ambos son procesos manuales que producen resultados más cálidos, humanos y artesanales. Pero no hay que olvidar que las tipografías digitales que usamos actualmente en nuestros ordenadores fueron dibujadas en algún momento de su desarrollo. Lo mismo ocurre con la mayoría de letterings, que están basados en una pieza caligráfica que el diseñador realiza para visualizar la idea de forma más ágil.

Es muy buena idea tener nociones de caligrafía antes de adentrarnos en el mundo del lettering, ya que se hace necesario disponer de un cierto conocimiento de la arquitectura de las letras. Y no hay mejor forma de saber cómo manejar las proporciones, los pesos, la estructura y los ritmos de las letras dibujadas que practicando caligrafía con diferentes herramientas.

En caligrafía a veces se puede observar la textura del papel en el interior de las letras, las variaciones expresivas de los trazos y las imperfecciones en los acabados. Ejemplo del estilo caligráfico Chancery Italic, realizado con pluma ancha en un ángulo de 45 grados.
En lettering, o rotulación, el contorno de la letra está mucho más controlado. Logotipo para Yellow Images, de Sergey Shapiro.