Taller de forma y composición: Marco conceptual y catálogo de ejemplos


Gemma San Cornelio Esquerdo PID_00244602
Primera edición: febrero 2017

3. La noción de composición

Partiendo del terreno artístico, Berger asocia la composición a la ordenación de medios plásticos estableciendo las relaciones fundamentales de la obra, las que se refieren a la distribución de la superficie, a la disposición de las formas y a sus proporciones (Berger, 1975, pág. 140).

De acuerdo con Rancillac, la composición se desarrolla de tres modos a lo largo de la historia del arte: de forma numérica, de forma intuitiva o de forma totalmente indeterminada. La forma numérica, instituida en Grecia y reactivada en el Renacimiento, realiza los cálculos de las proporciones ideales basadas en el postulado de la fórmula del número áureo. Composición y proporción [1], pues, se encuentran directamente relacionadas.

Siguiendo con Rancillac, la forma intuitiva caracteriza el Romanticismo, y, por tanto, la estructura que rige las composiciones sería más activa y caótica, como la proporcionada por la naturaleza en los paisajes. Finalmente, la composición indeterminada corresponde al arte contemporáneo que se rige por cualquier tipo de estructura sin predeterminación; un ejemplo serían las pinturas de Jackson Pollock.

Sin embargo, para Berger, en pintura la composición se organiza de tal suerte que no se sujeta de forma estricta a la naturaleza ni a la geometría:

«Pueden las formas estirarse hasta convertirse en trazos casi geométricos como se ve en los cubistas y en los abstractos, o distenderse hasta llegar a ser “casi” la copia de las apariencias naturales, en un Millet o un Courbet, por ejemplo. Sin embargo, ni las obras del pasado ni las del presente franquean jamás uno u otro límites, que respetan por igual» (Berger, pág. 141).

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Autumn Landscape with a Flock of Turkeys, Jean-François Millet, 1917, Open Access for Scholarly Content (OASC) via Met website, dominio público.

Para ilustrar la noción de composición Berger compara un paisaje de Cézanne con una imagen fotográfica del mismo lugar con el mismo encuadre. Para este autor, la principal diferencia entre la pintura y la fotografía, en términos de composición, sería la «depuración» de las líneas del boscaje que Cézanne realiza para que su composición quede más limpia.

«La sensación de solemnidad mesurada que se apodera de nosotros en la contemplación del cuadro de Cézanne es cuestión de formas. Para la pintura, la composición sería menos “la puesta en relación de las partes”, como se conoce más comúnmente, para ser la puesta en relación de elementos convertidos en medios plásticos con miras a transmitir al espectador el sentimiento o emoción del artista» (Berger, pág. 143).

En el sentido más amplio del término, la composición designa el conjunto de las operaciones que regulan las relaciones de una obra a fin de asegurarle su cohesión.

Esta solidaridad interior se debe a la unidad de expresión del artista y se manifiesta por la unidad de impresión del espectador. En cuanto orgánica, es a la vez materia, construcción y movimiento; en cuanto a lenguaje, es a la vez discurso, emoción y estilo (Berger, pág.153).

De un modo más general, y trasladando la idea a cualquier ámbito de la comunicación visual, según Dondis, los resultados de las decisiones compositivas marcan el propósito y el significado de la declaración visual y tienen fuertes implicaciones sobre lo que recibe el espectador. En esta etapa vital del proceso creativo es donde el comunicador visual ejerce el control más fuerte sobre su trabajo y donde tiene la mayor oportunidad para expresar el estado de ánimo total que quiere que transmita la obra (Dondis, pág. 33).

Así pues, vemos como la mayoría de los autores otorgan a la composición un papel sumamente relevante en dos sentidos principalmente: en la cohesión de las partes con el conjunto y en sus implicaciones expresivas y emocionales.