Proyecto II: Diseño editorial


Isabel García Fernández PID_00267223

2. Las tipografías

2.4. Normas básicas en tipografía

2.4.4. Atención a los tamaños

Como ya hemos mencionado, en los años en los que la impresión se llevaba a cabo por tipos móviles, había tipografías que fueron elaboradas ex profeso para los tamaños en los que iban a ser impresas. Actualmente pasa algo parecido, ya que hay letras que han sido creadas para conseguir una muy buena legibilidad, y a tamaños grandes pueden quedar demasiado pesadas y poco elegantes, han sido pensadas para funcionar en cuerpos de texto largo. Hay otras letras que, a tamaños grandes, titulan de manera muy estética. Esto es importante a la hora de elegir las letras con las que vamos a trabajar. Por ello, el uso que demos a cada tipografía en nuestro diseño ha de ser adecuado: debemos elegir una tipografía con buena lectura para el cuerpo de texto, y una tipografía con personalidad que nos dé juego en las titulaciones.

Es muy importante la relación entre el tamaño de la letra, el ancho de la columna y el interlineado. Si uno de estos valores varía, habrá que adaptar los otros, ya que suelen ser proporcionales. Normalmente, se dice que un tamaño de entre 8 y 11 puntos es el correcto para una buena legibilidad, pero debemos tener en cuenta que el tamaño no suele funcionar de la misma manera en distintas tipografías y que, en líneas más largas, se suele necesitar más tamaño que en líneas más cortas. Las tipografías expandidas o comprimidas tienen peor lectura y cansan más, pero pueden ser efectivas en bloques de texto pequeños, como pies de foto. Está establecido que la longitud ideal de una línea está en torno a los 60/65 espacios. Un buen diseñador ha de saber cómo construir un diseño que haga sentir cómodo al lector.

Se dice que el tipógrafo inglés John Baskerville (s. XVIII) fue acusado de «intentar dejar ciegos a los lectores», ya que las tipografías estilosas y refinadas que había creado tenían unos trazos muy estrechos. Si bien es cierto que Baskerville compensó esto con un ojo grande en cada letra, de modo que compensaba con equilibrio el trazo de la fuente que lleva su nombre.